Un espectáculo de Alejandro Mateo

Supimos hacer funciones los SÁBADOS a las 23.00HS
En TEATRO PAYRÓ · San Martín 766. Se hacían las
Reservas al: 4312 · 5922 en los años 2010 y 2011...
Si reestrenamos, otra vez, lo notificaremos con gusto!
(o cuando se venga la tercera parte de la trilogía)


"En la sexualidad, no se sabe con qué pie bailar".
Jacques Lacan.





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miércoles, 22 de septiembre de 2010

PUTO en POIESIS TEATRAL de Christian Lange

IMPRESIONES: "Puto", de Alejandro Mateo


LA FICHA TÉCNICA.
Habitualmente, al final de estos comentarios, suelo poner la ficha técnica, los créditos, rubro por rubro, que dan cuenta de quiénes han estado involucrados en el proceso creativo global del espectáculo comentado, desde su concepción hasta su realización. En este caso, invierto esa norma y empiezo por allí, por el final. Chequeo la información en el material gráfico producido para el espectáculo (postal chica, postal grande y un programa de mano que es en realidad un afiche plegado cual “librito” de CD) y paso en limpio lo que sigue:

Elenco
Mariano Caligaris, Rafael Lavin, Nicolás Mateo, Enzo Ordeig, Walter Rosenzwit y Héctor Segura.
Diseño de Luces
Cristina Lahet
Compaginación Musical y Versiones
Fernando Aldao
Realización de Escenografía
Karlo Sosa y Jorge Méndez
Realización de Vestuario
Susana Sánchez
Asesoramiento en Tango
Manuela Mateo
Fotografía
Belén Paiz
Producción Fotográfica
Alfiler de Gancho (Soledad Galarce y Melina Lenoir)
Filete
Lucero Maturano
Diseño Gráfico, Web y Videos
Sofía Galarce
Asistencia de Dirección
Mercedes Ambrogi
Producción General
Negro, Judío y Puto
Coordinación de Producción
Eugenia de Combi
Escenografía, Vestuario, Dramaturgia, Puesta en Escena & Dirección General
Alejandro Mateo

CITAS Y AGRADECIMIENTOS.
El programa de mano, además, tiene otras “informaciones” para ser usadas. Primero, un texto del autor y director que resume su visión del proceso creativo y del espectáculo que presenta. Segundo, dos epígrafes, dos citas. Tercero, los agradecimientos. Dejo de lado (por ahora) el texto de Alejandro Mateo, autor y director de Puto. Me quedo con las citas y los agradecimientos. Los tomo como puerta de entrada a lo que quiero comentar sobre el espectáculo.

Las citas son estas:

“En la sexualidad, no se sabe con qué pie bailar”. Jacques Lacan.

“La historia de lo Otro –de lo que para una cultura, es a la vez interior y extraño y debe, por ello, excluirse (para conjurar un peligro interior) pero encerrándolo (para reducir su alteridad)”. Michel Foucault.

Los agradecimientos que elijo destacar, estos:

Sexología Forense del Dr. Carlos A. Mendoza Quispe, Historia de la Homosexualidad en Argentina de Carlos Bazán, La Biblia, Los Invertidos de José González Castillo, Pedro Lemebel, José Ingenieros, Cesare Lombroso, Salvador Novo, Néstor Perlongher, Oscar Hermes Villordo, Manuel Puig, Stefan Zweig, Jacques Lacan, Michel Foucault, Paco Jamandreu, Edith Piaf, Francisco Canaro, y Derecho Penal de Carlos Fontán Balestra.

INTERTEXTUALIDAD.
Esas citas y esos agradecimientos ponen en evidencia uno de los aciertos principales de los muchos que tiene Puto: su (muy) rica intertextualidad. En Puto hay referencias, a veces directas a veces indirectas, nunca subrayadas, nunca obvias a multiplicidad de textos, sean estos de la cultura popular y/o de la “alta” cultura, de diversas nacionalidades y épocas, literarios, cinematográficos y musicales. En Puto están vivas las presencias de Perlongher, Puig y Villordo (sus universos). En Puto viven tangos y boleros, está viva la Buenos Aires de los años cuarenta y cincuenta y la de más acá. En Puto se escuchan las voces del discurso médico, del discurso judicial, del sanitarismo, del higienismo, de la criminología. En Puto están las voces y los cuerpos de las locas, de los travestis, de los putos en cuestión. Y todo esto no es producto de un elemental “cortar y pegar”, es fruto de trabajo, investigación, apropiación, reelaboración y creación de una obra, un espectáculo propio, con sello de autor. Alejandro Mateo consigue, empapado de todos esos “pre-textos” escribir una obra y montar un espectáculo del cual él y las veintipico de personas que figuran en los créditos deben estar profundamente orgullosos. Orgullosos del qué y orgullosos del cómo.


QUÉ/CÓMO.
Seis actores en escena. Cada uno pondrá su cuerpo para más de un personaje. Centralmente son los seis travestis protagonistas de esta obra. Pero también serán policías, médicos, novio, madre, juez. Y lo serán sin recurrir a transformaciones externas ni a caracterizaciones llenas de artificios. Un cambio de energía, una transformación del cuerpo y de la voz, un gesto, un rictus y el pasaje está hecho. Segundo gran acierto de Puto: su elenco, el trabajo actoral y la dirección de actores. Estos seis cuerpos vivos (Mariano Caligaris, Rafael Lavin, Nicolás Mateo, Enzo Ordeig, Walter Rosenzwit y Héctor Segura) contarán una multiplicidad de historias, de a fragmentos, dislocando tiempo y espacio. Nos iremos metiendo en la relación de uno de estos travestis con su madre en su pueblo natal, sus ocasionales detenciones, sus enamoramientos y sueños. Veremos el modo en que esos cuerpos se fueron haciendo a sí mismos a fuerza de golpes, rituales, elecciones y destino. Lo veremos relatado y lo veremos suceder allí. Tercer acierto de Puto: la dramaturgia que combina hábilmente relato y presente escénico, el trabajo que la dirección hace de esos momentos en que tiempo y espacio dejan de ser lineales o cronológicos, la manera de integrar las historias individuales en la historia coral agrupando recuerdos de escenas que son a la vez individuales y universales. A partir de un texto estructurado en más de treinta escenas, la dirección logra armar ese rompecabezas, ese mosaico, combinando y exponiendo alternadamente o en simultáneo las piezas adecuadas, logrando así matices y dinámicas muy interesantes. Me quedan dos aciertos más que señalar, el cuarto y el quinto: el registro y el uso del espacio. Puto es inclasificable en su registro, en su tono. Se desliza por la comedia, por la parodia, por el melodrama, toca todos los límites y los pasa cuando quiere. Y en ese procedimiento construye un estilo, un modo de hacer. En cuanto al espacio, logra construir planos y profundidades: primeros y segundos planos en cuanto a delante y detrás, fondo y figura, pero también usa hábilmente diferencias de altura entre la escena del fondo y la del frente. Ese espacio funciona además porque la luz que lo crea está muy bien diseñada (mérito de Cristina Lahet y de Alejandro Mateo).

SUMATORIA DE ACIERTOS.
Intertextualidad + Elenco/Actuaciones + Dramaturgia/Dirección + Registro/Tono + Espacio/Luz. Súmese estos cinco ingredientes muy bien elaborados y el resultado es un espectáculo que divierte, entretiene, hace pensar, provoca, atrapa. Es uno de esos espectáculos que uno no debería dejar pasar, uno de esos espectáculos que hay que ir a ver, ahora aunque sea para discutirlo. Por aquello que tematiza, porque -más allá de todos los discursos acerca de la igualdad y la diversidad- la verdad del asunto es que queda un enorme camino por andar y que todos -progres y no tan progres- tenemos mucho prejuicio del cual deshacernos. Y la verdad es que estos personajes, tratados de un modo que intenta seriamente no caer en todos los clichés conocidos ( y que si los usa es justamente eso, que los usa, para crear otra cosa), la verdad, decía, es que no hay casi espectáculos que pongan este mundo en escena. Puto es un espectáculo para ver por lo que aporta a esa reflexión y porque entendido “simplemente” como teatro, resulta que es buen teatro, resulta que es producto de una notoria dosis de trabajo y de investigación y que las veintipico de personas que allí trabajan, sobre todo y principalmente los actores y el autor, han hecho una apuesta fuerte y comprometida, se han jugado y-teatro de por medio- nos invitan a nosotros a jugar(nos) con ellos. Lo único que hay que hacer es llamar por teléfono y reservar entradas en el Teatro Payró para el sábado a las 23:00.