
Sí, en una sala de ciento veinte butacas, algunos sábados vienen cien, otras noches ochenta, y así sucesivamente distinta cantidad de personas. A veces, casi se llena, y nos emocionamos en la compañía teatral, así como en la cooperativa de la sala.
Cómo sea, sábado a sábado, va pasando público por las filas del Teatro Payró. La adrenalina detrás de escena, preguntando si vino gente, si hay público haciendo cola, si hubo reservas o qué, es pues porque en teatro independiente ésto siempre es un misterio hasta minutos antes de la función...
Sin publicidad en tv, sin refuerzo en vía pública, la pregunta subyacente es cómo comunicamos el espectáculo, y si sólo es el boca en boca... Sí, sólo podemos poner énfasis en el mensaje que nos llega de la gente, reproducirlo por los medios al alcance, todos los que sean gratis!
Decimos a viva voz, con el sentir del corazón, vengan a verlo, son pocas funciones, así es el vivo: despues, "alpiste, perdiste" y todo lo que se nos ocurre, a los periodistas que nos prestan atención, al público seguidor en facebook, a la gente que mira el cartel fileteado en la puerta del teatro...
Tenemos una palabra: Puto.
Y si no es suficiente, tenemos dos: Puto. y Vení!